EP. 6 - Los vericuetos de la tarifa eléctrica
Laura: ¡Hola! Soy Laura Noemí Pérez, para presentarte un episodio especial de El Meollo, una propuesta de periodismo explicativo para Puerto Rico.
En nuestra primera temporada, fuimos al meollo del pasado, el presente y el posible futuro de nuestro tan crucial como problemático sistema de energía eléctrica. Y también, intentamos entender cómo podemos, como ciudadanas y ciudadanos, influenciar nuestro futuro energético.
Precisamente, hicimos este episodio extra para ayudarnos a entender la factura mediante la que pagamos el servicio eléctrico.
Por ley, la tarifa básica de la luz debe revisarse cada tres años con participación ciudadana.
Y la mejor manera de asegurarnos de que esa participación exista y que sea influyente es informándonos: procurando entender cómo y para qué se diseña la factura de la luz -- y qué cambios quisiéramos ver para tener un sistema más eficiente y más justo.
Yo digo “factura”, y probablemente lo primero que piensas es en un dolor de cabeza. En ese problema que llega a tu buzón (real o virtual) una vez al mes y del que quieres salir lo más rápido posible para poder seguir existiendo y usando la electricidad.
Por eso, quizás cuesta tanto pensar en la factura de la luz como una herramienta poderosa para tener un mejor servicio, ayudar en la transición a energías limpias y renovables y cambiar nuestro estilo de vida a uno más eficiente. Pero sí lo es.
Para entender cómo esa hoja de papel, o ese email, puede ser una gran herramienta, entrevisté a dos expertos, uno boricua y otro de fuera. Y quiero compartir contigo parte de estas conversaciones porque en ellas aprendí sobre la importancia de diseñar tarifas que propicien el sistema de energía que queremos.
Hablé con el profesor de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez Agustín Irizarry Rivera y con el ingeniero uruguayo Alfonso Blanco, quien dirigió entre 2016 y 2023 la Organización Latinoamericana de Energía.
Con ellos, intenté llegar al meollo de la tarifa eléctrica.
Arranquemos con una distinción importante: a veces, cuando decimos “tarifa”, pensamos en la cuenta, pero son dos cosas distintas… y fue con esa idea que empecé mi conversación con Agustín Irizarry:
Agustín: A los ciudadanos lo que le importa es el recibo de la luz, la cuenta, cuánto me toca pagar. Y eso es lo que ven. Eso es lo que entienden. Y en realidad, eso es lo que te cuesta tener el servicio de electricidad. Porque si tú pagaste en un mes 200 dólares, pues tener electricidad ese mes te costó 200 dólares. Hay una serie de tecnicismos, de renglones. Esa cuenta que te llega a ti. Esa totalidad está dividida en distintos cargos.
Laura: En Puerto Rico, esos cargos en los que se divide la cuenta se pueden resumir en los siguientes: el siempre controversial “ajuste por combustible”, el confuso “ajuste de energía” y otro que se incluyó recientemente entre los cargos desglosados, el pago de las pensiones.
Y, por cierto, cuando se acuerde el pago de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica, aquí es que terminará. Y entre todos esos cargos, también está la tarifa básica, que es donde todo empezó: lo demás es añadidura.
Agustín: La tarifa se supone que lo que recoge es los salarios de los empleados. Porque la electricidad no la generan fantasmas. Hay gente que tiene que operar los equipos que son los que saben cómo hacer las cosas. O no, en el caso de LUMA. Pero eh, cuando la compañía eléctrica funcionaba, pues a esa gente hay que pagarle un salario. De ahí siempre se pagaron las pensiones. Ahora hay un cargo separado de pensiones, un cargo aparte, pero en la tarifa siempre estaba ese costo.
Además de esos dos costos de salario en su totalidad, salario y beneficios, se pagaba de ahí la deuda. Casi todas las empresas eléctricas emiten bonos o algún tipo de deuda para tener un dinero alante y poder hacer obra capital, que es cambio de poste, cambio de generadores, comprar, este, eh, transformadores, lo que hace falta para mantener el sistema eléctrico funcionando y el mantenimiento normal de operaciones normales. Se supone que eso se hace un ejercicio de cuánto necesito invertir, cuánto necesito gastar para mantener el sistema eléctrico confiable y eso es lo que se supone que vaya a la tarifa.
Y esa tarifa es bien importante porque esa tarifa se supone que sea calibrada para que recoja suficiente para que la operación de la empresa sea saludable y que el servicio sea confiable.
¿Cuál es el problema grande que enfrentamos hoy en día? Que el costo del combustible no tiene ningún control, que el costo de la energía no tiene ningún control, que en Puerto Rico se dejaron de hacer inversiones importantes durante más de una década. Cuando tú dejas el carro que se esbiele, arreglarlo es mucho más caro que cambiarle el aceite. Pues ahora tienes esa dificultad con una Junta de Contra Fiscal estrangulando el país, con costo de inflación, con alternativas, porque ahora la gente puede poner placas solares y desconectarse de la red. Entonces ahora el Negociado de Energía va a tener que hilar bien fino, porque tú no quieres causar pobreza energética.
Laura: Por ahora, solo conocemos la lista de deseos, el “wishlist” de los operadores privados, Genera PR y LUMA, y también de la Autoridad, y eso es lo que ha servido de base para la discusión sobre la nueva tarifa.
Pero la revisión deja muchas cosas en el aire, asuntos que también repercutirán en cuánto finalmente nos costará la luz.
Son cosas como cuánto comprometeremos para invertir en la red eléctrica, eso que se conoce como el Plan Integrado de Recursos; cuánto nos costará añadir energías renovables, los fondos federales que recibiremos y hasta cuánto tendremos que aportar para saldar la deuda de la Autoridad.
Agustín: La deuda no entra en todo este cuento. Todavía los buitres quieren que le pague todo lo que todo lo que valía el bono cuando ellos lo compraron a 10 chavos el dólar. Ellos quieren el peso completo.
Laura: En la Ley de Política Pública Energética hay una frase bastante contundente que a mí me llama la atención, que dice que además de que de que ordena que tiene que haber un acceso universal al servicio eléctrico, también dice “el costo de la energía tiene que ser asequible, justo, razonable y no discriminatorio para todos los consumidores del servicio eléctrico”. Eso dice la ley. Entonces, ¿qué quiere decir asequible, justo, razonable y no discriminatorio en este contexto? En el contexto de la energía.
Agustín: Sí, asequible es una de las cosas más importantes. El marco de la pregunta viene a ser para qué demonios queremos electricidad. O sea, cuál es el objetivo de que todos nosotros hagamos una inversión como país para tener un sistema eléctrico. ¿Por qué nosotros queremos electricidad?
Hay gente que ve la electricidad como una mercancía. Los fanáticos del mercado. Entonces, la electricidad es una mercancía. Entonces tú la compras, si puedes comprarla. Y si no puedes comprarla, pues jódete. Yo no sé si puedo decir malas palabras aquí, pero la realidad es esa. Si no puedes comprarla, eso es problema tuyo. Esa es la visión de mercado, ¿verdad? La visión humanista, o social, es que tenemos sistema eléctrico y producimos electricidad con el propósito de causar bienestar, de causar un mayor bienestar a toda la ciudadanía. De ahí vienen los otros conceptos de accesibilidad justa para todos.
Laura: Ok. La tarifa no es solamente un vehículo para cobrar. La tarifa, como decíamos horita, es también un instrumento para establecer política pública.
Agustín: ¡Claro!
Laura: ¿Pero hay maneras en que se puede establecer la tarifa que promuevan o desaliente algún tipo de consumo, algún tipo de uso, algún tipo de producción, inclusive por lo que estábamos hablando. ¿Me puede explicar cómo la tarifa nos puede servir para eso?
Agustín: Bueno, nosotros podemos hablar de muchas cosas que son bien importantes. Que no se han hecho en Puerto Rico, pero sí ocurren en otras partes del mundo. Nosotros podemos establecer una tarifa de dignidad. La tarifa de dignidad es que yo le voy a garantizar un bloque de energía, pequeño, un bloque de energía con el que tú atiendes las necesidades básicas. Necesidades básicas van a ser prender las luces, correr la nevera, poner un abánico. No aire acondicionado. Ah, que hace calor. No, no, no, no aire acondicionado. Un bloque de energía básico. Y se lo garantizo a un precio bien accesible a todos los ciudadanos.
Una tarifa que ahora tú tienes que controlar tu consumo de electricidad. Tú tienes una responsabilidad de controlar tu consumo de electricidad. Tan pronto empiezas a consumir mucha energía, te crujo. Ah, yo quiero prender cinco aires, voy a cargar dos coches eléctricos y después me quejo, porque es que tú consumes mucha electricidad. Tienes que buscar una manera de controlarte. Hay una conversación que tenemos que tener, pero eso hay que tenerlo como país. Los políticos siempre son la misma cosa. Vota por mí y el wi fi va a ser gratis y los nenes van a nacer bonitos. Esa no es la discusión. La discusión es cuánta energía es razonable tener a qué costo y cuál es el propósito de esa energía.
La mayor parte de la gente no sabe dónde tiene el contador en la casa. Y el que sabe dónde esta, sabe que lo tiene allá afuera. No lo ves nunca, no sabes leerlo, no lo entiendes. Ok. Y eso es lo que te dice cuánta electricidad estás consumiendo. Pues, claro, nadie sabe cuánto está consumiendo. Si nosotros todos tuviéramos un contador grande con letras colorás, números colora’os en la cocina. Ok, que cuando tú ves entrar a la gente, empieza a correr bien duro. Y tú dices, ‘diablo, ¿qué aprendieron aquí?’. Pues ya tú sabes, ahí te controlas porque ahí aprendes. ¿Ves?
¿Qué pasa? En ese periodo de tiempo, donde todos prendemos todo en la casa, hay que prender generadores. Porque, si no, se va la luz. Y los que prendes que queman combustible fósil, queman el combustible fósil más caro. Pues eso te sube el consumo, te sube las pérdidas en las líneas, te sube todo. Al final, pagamos mucho por eso. Si aprendemos, llegas a casa, prendo la luz, me voy para el otro cuarto, apago esa luz. Prendí el televisor, pero cuando salgo del cuarto, lo apago. Si lo hace uno, no funciona. Pero si lo hacemos un millón de personas, pues eso cambia, cambia significativamente la demanda.
Laura: Que la tarifa sirve para cobrar, pero también para educar.
Agustín: Claro, porque te digo ‘no, no, la electricidad de tal hora a tal hora te cuesta más, de tal hora a tal hora, te cuesta menos’. Hay dos efectos. Uno, a esa hora tú estás más pendiente porque te cuesta más. Baja, bajas el consumo. Pero también, si hay cosas que las puedes hacer a otra hora, las haces a otra hora. Ahí hay asuntos importantes, socio, eh, sociales…
Laura: Sociales, pero de repente pensé también que un consumidor, un ciudadano educado sobre su consumo y sobre lo que implica su comportamiento para el gasto de la energía, te das cuenta de que ciertos combustibles, pues son más caros. O sea, empiezas a relacionarte de otra manera con la propia red eléctrica y a verla como algo de lo que eres partícipe.
Agustín: Claro, y hay otros temas de la revisión tarifaria que son importantes también. Tú me vas a cobrar electricidad, está bien. Y me vas a decir a esta hora cuesta más, está bien ¿Qué calidad tiene esa electricidad? ¿Qué confiabilidad tiene esa electricidad? Pues yo estoy dispuesto a pagarte la electricidad a un precio, si la electricidad no se va. Yo estoy dispuesto a pagarte la electricidad a un precio, si lo que llega es 60 hertz, que no me dañes la nevera, porque el voltaje no está en su rango. ¿Qué estás comprando? ¿Qué estás comprando? ¿Qué garantías tú me vas a dar a mí de que con ese, con esa cantidad que yo te voy a pagar por cada kilovatio hora yo recibo una electricidad de calidad.
BEAT MUSICAL
Laura: Esa idea de Agustín de tener un contador en la pared de la cocina que va por ahí a las millas, con números rojos, contando cada cosa que prendes en la casa es poderosa y se complementa con la posibilidad de recibir una factura que también tenga, en términos claros, legibles y precisos, cuál fue tu consumo.
Cuando llamé al ingeniero uruguayo Alfonso Blanco para que me diera luz sobre cómo se utiliza la tarifa a nivel internacional, me confirmó cuán poderosa puede ser esta herramienta para incentivar mejores hábitos y también controlar el uso de la energía.
Laura: No es solamente me voy a sentar a diseñar una tarifa, sino también tengo que saber cuál es el sistema para el que quiero que sirve esa tarifa, ¿verdad? Esas dos cosas no pueden ser independientes.
Alfonso: Eh, exacto de alguna forma hay que ser lo más eficiente posible el esquema de incentivos para que un sistema con mayor participación de fuentes intermitentes o variables, como son las solares y la eólica, puedan introducirse de forma costo eficiente a nivel de los sistemas.
Y eso lo podemos manejar desde dos lados. Primero de la forma en la cual remamos esa generación de energía y la forma en la cual construimos los contratos para remunerar esa energía y la forma en la que los marcos regulatorios contemplan la oferta de energía. Pero, también, desde el lado de la demanda, podemos orientar a la demanda a través de señales tarifarias para que acompañen la disponibilidad de recursos que va a tener nuestra matriz, nuestra matriz de generación.
Un primer abordaje es por tipo de consumidor. O sea, no es lo mismo un consumidor residencial, un consumidor industrial o consumo con destino comercial y servicios.
El segundo abordaje es a nivel de cuál es la curva de demanda a lo largo del día. Y esa curva de demanda, lo que tenemos que propiciar desde el lado de la tarifa, es que este se acople lo más posible a la curva de oferta.
Entonces, generalmente lo que se observa en muchos países, incluido Uruguay, pero Uruguay no es el único ejemplo, que hay diseños tarifarios por bloques horarios, en los que se definen tarifas de acuerdo a bloques horarios. Eso claramente requiere también de una infraestructura que permita, este, medir la energía en tiempo en tiempo real y que exista una tele, una medición este que permita la segmentación de ese consumo por los bloques, los bloques horarios.
Laura: ¿Y esa tecnología es bastante común que exista?
Alfonso: Sí, esa tecnología en, este, muchos países de la región ya está siendo aplicada desde hace mucho, mucho tiempo. Ahora ya hay sistemas que están telemedidos. O sea, que hay con una medición en tiempo real. El caso uruguayo, por los esquemas de medición inteligente acompañados por señales, señales de precios horarios para distintos segmentos, segmentos de consumo ha dado muy buenos, muy buenos resultados. Eso ha tenido un impacto muy, muy bueno y, aparte, ha logrado tecnificar profundamente, profundamente también la infraestructura. Porque hay gran parte de la medición está telemedida, por ejemplo, con medidores inteligentes que permiten este, eh, un seguimiento en tiempo, en tiempo real del perfil de los consumidores, fundamentalmente también de los principales consumidores de energía.
Laura: ¿Y hay algún sistema tarifario que usted haya conocido a lo largo de los años que le haya llamado la atención particularmente por innovador o por inesperado?
Alfonso: A mí, yo estuve viviendo mucho tiempo en Ecuador. Y en el caso ecuatoriano me llamó la atención de forma negativa la apertura del sistema tarifario a nivel de categorización de consumidores. Era realmente anecdótico, porque había aperturas que no terminaban dando las señales apropiadas a nivel de los consumidores y tampoco permitía un seguimiento claro.
Ese tipo de categorización excesiva que no termina aportando una real, una real información, no termina segmentando de forma conveniente y termina confundiendo la lectura también. Porque con la tarifa también tenemos que ser transparentes. Con eso hay que tener mucho cuidado también en cómo categorizar, cómo organizar y cómo segmentar los consumidores para darles, efectivamente, las señales, las señales tarifarias conveniente para lograr un sistema lo más eficiente posible.
Y tenemos que enseñar al consumidor a cómo leer de forma efectiva esa tarifa. Entonces, eso también es parte, es parte de la responsabilidad del generador de políticas, del regulador, con la población y con los consumidores.
Laura: Y aquí regresamos a algo que es importante y que hemos hablado en los episodios anteriores (que, por supuesto, te invito a que los escuches).
En la primera temporada de El Meollo, confirmamos una y otra vez que, para lograr los cambios necesarios, tiene que existir una idea clara de cuál es el modelo de sistema eléctrico al que aspiramos.
Y, como me mencionó Agustín al principio de nuestra conversación, en Puerto Rico, la ley ordena que el servicio de energía tiene que ser “asequible, justo, razonable y no discriminatorio para todos los consumidores”.
A menudo, esa asequibilidad se intenta conseguir con subsidios y con incentivos, que no son más que subsidios para empresas o grupos de interés. Quise que Alfonso me explicara si son una buena política:
Laura: Hay gente que habla de subsidios para lo que se le ofrece a las personas pobres y de incentivos como lo que se le ofrece a los ricos. Yo pienso que son subsidios todos, lo que pasa es que persiguen objetivos distintos en algunos casos. Así que los subsidios, cuando digo subsidio, me refiero a todo ese engranaje. Primero, a nivel internacional, ¿cómo se utilizan los subsidios en el diseño tarifario de la electricidad y si me puede ejemplos, pero también, cómo usted piensa que es la mejor manera de usarlos, si hay alguna buena manera de usarlos, si no se deben usar. Qué grupos poblacionales deberían, o no deberían, recibirlos. Para entender cómo se entiende esto a nivel internacional.
Alfonso: Sí, claro. A ver, en Latinoamérica la palabra subsidio siempre, siempre ha sido, hmmm, ha tenido muy mala prensa. Y eso es una realidad.
Yo, en esto, tengo una posición bastante definida que fue parte de mi posición también como secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía. Los subsidios siempre van a estar presentes. El tema es que los subsidios tienen que estar correctamente explicitados también a nivel de las tarifas y tienen que ser correctamente direccionados para que se conviertan en instrumento y mecanismo de accionar de la política pública.
Entonces, claramente, para lograr un acceso universal a la energía y en países que, por ejemplo, tienen problemas de acceso y asequibilidad a la energía por parte de su población, los subsidios son una necesidad. No es lo mismo hablar de Latinoamérica, que hablar de una nación desarrollada porque las necesidades, las realidades, son completamente distintas.
Tiene que existir una transferencia, eh, una transparencia en esas transferencias que se dan a nivel de recursos. Entonces, eso es algo clave. Tenemos ejemplos en la región muy malos desde el punto de vista de los subsidios. Tenemos ejemplos en la región que a partir de los subsidios, hay una promoción clara al uso ineficiente de la energía. Porque con tarifas, tanto eléctricas como de combustibles, muy por debajo de los costos de producción se da una señal económica completamente adversa al uso eficiente de esos recursos.
Laura: Agustín también tiene una opinión muy definida sobre la utilidad de los subsidios en la tarifa:
Laura: Si los subsidios son la manera de conseguir esa justicia energética, si hay sectores en específico que deben tener subsidio, si hay sectores que no deben tenerlos, ¿cuáles hay? ¿Cómo los categoriza ahora mismo, los que tenemos?
Agustín: El único subsidio que yo identifiqué cuando estaba en la junta de gobierno de Energía Eléctrica y costaba, mi mejor recuerdo, era que costaba 29 millones de dólares al año, que eso es poco dinero cuando lo repartimos entre todos nosotros, y era el subsidio para la gente que consumía poco. Era el subsidio que incentivaba el ahorro de energía. Esa era la mejor inversión que hemos hecho. O sea, ese estaría atado al costo de la tarifa de dignidad que te mencioné antes, ¿verdad? Los riders esos, los incentivos, etcétera, no tienen que ser para todo el mundo. En electricidad hay tarifas. El asunto de que no puedes discriminar lo que significa es que, después que tú creas una clasificación, dentro de esa clasificación no puedes discriminar, pero las clasificaciones existen. O sea, los industriales, los clientes industriales que se conectan a decenas de miles de voltios no es igual a un cliente residencial. Por tanto, se le cobra una cantidad distinta al industrial y una cantidad distinta al residencial. Los clientes comerciales se le cobra una cantidad distinta comercial que al cliente residencial. Lo que no puedes discriminar es no puedes decirle ‘no, a la panadería le voy a cobrar más que al de la barra’. Hacerlos, los dos son clientes comerciales. Una vez lo pones en esa categoría, dentro de la categoría todos son iguales.
Laura: Y, por ejemplo, los hoteles.
Agustín: Ahí viene el asunto de los incentivos, ¿verdad? Entonces se utiliza la factura de electricidad para incentivar cosas que se deberían incentivar desde la legislatura. Si tú le quieres dar una exención a el negocio que sea y hay exenciones que tendría sentido. Vamos a decir que tú quieres fomentar la agricultura en Puerto Rico, o fomentar la pesca. Dentro de la agricultura, una cosa en particular. Vamos, nosotros estamos convencidos de que aquí se pueden hacer unos cultivos de peces. Y yo, y eso requeriría una inversión inicial, y eso hay que incentivarlo. Bueno, pues está bien, dale, dale un incentivo contributivo. No, no, no, le voy a dar un incentivo en la, porque ellos usan una bomba y cogen electricidad. Y entonces eso lo va a pagar… no, no, pero sé transparente y dáselo, legíslalo de frente.
Laura: Como hemos escuchado, tanto en Puerto Rico como a nivel internacional es igual: tener una factura más transparente fomenta sistemas más eficientes. Y nos ayuda a involucrarnos y a exigir que las políticas públicas se diseñen con esa meta en mente. Porque —tal vez valga la pena recordarlo— el acceso a la energía es un derecho de todos.
Alfonso: Bajo ese concepto de que la energía como un derecho muchos países en la región es uno de los instrumentos que está siendo instrumentado que han logrado muy buenos resultados, en términos que no solamente ha permitido un acceso universal a nivel Latinoamérica incrementó sus niveles de acceso durante los últimos 20 años de forma consistente y de forma muy notoria en países que tenían un rezago desde el punto de vista de acceso muy importante. Entonces, y todo a través de políticas públicas de acceso a nivel de infraestructura, pero también políticas destinadas a nivel de tarifas sociales, de permitir que los sectores de la sociedad más vulnerables tengan, por lo menos, un suministro mínimo a una tarifa social.
MÚSICA
Laura:
Espero que estas conversaciones te ayuden —como me ayudaron a mí— a entender mejor a qué nos referimos cuando hablamos de la tarifa de la luz -- esa que pagamos tú y yo. No hay que ser un experto para participar y reclamar un sistema eléctrico justo y asequible, uno que nos sirva a todos.
Revisa las notas del episodio y consulta elmeollo.org, donde compartiremos más información sobre el proceso.
Este episodio de El Meollo lo escribió Ezequiel Rodríguez Andino y lo editamos Oscar J. Serrano, y yo, Laura Noemí Pérez.
Edición de audio y diseño de sonido por Ezequiel Rodríguez Andino.
La primera temporada de El Meollo fue posible gracias a la subvención de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, el National Endowment for the Humanities y el Environmental Defense Fund.
Contamos con la asesoría de Agustín Irizarry Rivera y Carlos A. Muñiz Osorio.
Agradecimientos especiales para José Ibañez, de Monopolio Records; Sonya Canetti Mirabal y Dalila Rodríguez Saavedra, de Humanidades Puerto Rico; Dan Whittle y Braulio Quintero del Environmental Defense Fund; María Colón Cruz y los estudiantes de comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón, y a Espacios Abiertos.
¡Gracias por escuchar y hasta la próxima!